Que dificil es vender la casa donde viviste toda la vida, donde jugabas de chico, donde tus papás te criaron.

 

Mas dificil es darle valor a esos ladrillos que fueron testigos silenciosos de paredes rayadas, animalitos que jugaban en el patio y juntadas familiares interminables.

 

Lamentablemente las personas que comprar, no logran percibir esos sentimientos. Si puediramos vender lo que sentimos por la casa que nos vió crecer al precio que creemos, sería incalculable el valor.

 

Es por eso que cuando nos encontramos ante la posibilidad de vender, debeos ser realistas en nuestro análisis, y tartar de dejar los sentimientos de lado y tener en claro que el comprador no siente lo que sentimos y no ve, lo que vemos.

 

Si logramos dejar lo emotivo de lado, podremos darle una valor real y acorde al mercado.

 

Si estas pasando, por algo así, escribinos y te ayudamos en ese proceso.

 

Equipo de Terras.